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Cuando se piensa en Google, la mayoría de la gente piensa en un motor de búsqueda, Android o inteligencia artificial. Pero pocos saben que la compañía también lleva casi una década trabajando para combatir a una de las criaturas más peligrosas del planeta: los mosquitos. Ahora, su proyecto está en el centro de atención, ya que ha solicitado a la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA) permiso para liberar hasta 32 millones de mosquitos especialmente modificados genéticamente en California y Florida durante los próximos dos años. Algunas fuentes indican que la cifra total ascenderá a 64 millones de individuos durante todo el proyecto. A primera vista, suena como el comienzo de una película de catástrofes. En realidad, se trata de una tecnología biológica que podría reducir significativamente el número de mosquitos que transmiten enfermedades peligrosas.

Mosquitos que no pican

Es fundamental comprender un punto clave. Google no pretende liberar mosquitos comunes. Como parte del proyecto Debug, perteneciente a la empresa Verily del grupo Alphabet, solo se liberarán mosquitos machos infectados con la bacteria Wolbachia. Estos machos son inofensivos para los humanos, ya que no pican ni se alimentan de sangre. Cuando un macho se aparea con una hembra silvestre, los huevos no eclosionan. Por lo tanto, cada generación posterior de mosquitos es más pequeña y la población disminuye gradualmente sin necesidad de insecticidas químicos. La EPA describe esta tecnología como uno de los métodos más prometedores de control biológico de mosquitos en la actualidad. Pero no se trata solo de biología. Google ha implementado inteligencia artificial, visión artificial y sistemas robóticos capaces de criar mosquitos a gran escala, distinguir machos de hembras y liberarlos automáticamente en la naturaleza. Sin estas tecnologías, un proyecto similar no sería viable a la escala necesaria. La capacidad de producir millones de mosquitos por semana es la razón por la que el proyecto pasó de las pruebas de laboratorio al mundo real.

¿Funciona? Los resultados son sorprendentemente buenos.

Este no es un experimento que se haya probado por primera vez. Google y sus socios llevan varios años implementando programas similares en diversas partes del mundo. El proyecto en Singapur, donde colabora con la Agencia Nacional de Medio Ambiente, ha sido el más exitoso. Los datos muestran una reducción de la población de mosquitos Aedes aegypti de entre el 80 y el 90 por ciento y una disminución de los casos de dengue de más del 70 por ciento. En algunas zonas, el riesgo de infección fue incluso un 77 por ciento menor que antes de que comenzara el programa. Otras organizaciones que utilizan la bacteria Wolbachia han reportado resultados similares. Por ejemplo, el Programa Mundial contra el Mosquito reporta una disminución del 93 por ciento en la incidencia del dengue en algunas zonas de Australia y una supresión a largo plazo de la propagación de enfermedades transmitidas por mosquitos.

Los mosquitos se encuentran entre los animales más peligrosos del mundo. Cada año transmiten enfermedades como el dengue, el Zika, la chikungunya, la fiebre amarilla y el virus del Nilo Occidental. Se estima que solo el dengue infecta a cientos de millones de personas anualmente. Además, el cambio climático está provocando que los mosquitos se extiendan a zonas donde antes no se encontraban. Por ello, los expertos buscan alternativas al uso masivo de pesticidas, que pueden tener impactos negativos en el medio ambiente.

La EPA aún no ha aprobado nada.

En los últimos días, han circulado por internet afirmaciones de que las autoridades estadounidenses ya han aprobado la liberación de mosquitos genéticamente modificados. Sin embargo, esto no es cierto. La semana pasada, la EPA emitió un comunicado oficial en el que afirma que actualmente no hay ningún proyecto nuevo para la liberación de mosquitos genéticamente modificados aprobado en Estados Unidos. La solicitud de Google aún se encuentra en fase de evaluación y la agencia está recabando comentarios del público. Todavía no se ha tomado una decisión final. ¿Salvación de la humanidad o experimento peligroso? Aquí es donde difieren las opiniones. Quienes apoyan el proyecto afirman que se trata de una solución elegante y ecológica que puede reducir significativamente la propagación de enfermedades mortales sin el uso de productos químicos. Los críticos, por otro lado, señalan que los impactos ecológicos a largo plazo de la supresión masiva de poblaciones de mosquitos aún no se conocen por completo. Pero una cosa es segura: si la EPA aprueba el proyecto, será uno de los mayores experimentos biológicos de este tipo en la historia de Estados Unidos. Y también una prueba más de que Google ya no es solo una empresa de internet, sino una empresa que también busca resolver problemas de salud pública.

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